Fin de semana

 » Un fin de semana largo paso, fin de semana de “recocimiento”, bah!, perdon, de “recogimiento”. Viajé a Santa María de Los Angeles a visitar a mi amada. La locura de los huevitos de Pascua (tradición la cual aun no tengo idea de donde demonios (perdonando la expresión en semana santa) aparecio, nacio, se desarrollo) se apoderó de su casa. A tal punto que de tanto preparar canastos con huevitos para todos nosotros, olvido preparar uno para si misma (el alma de mama la traiciono), aunque con las cantidades industriales de Chocolates, en ningun caso le faltaron.

El sabado por la tarde acompañe a mi novia a misa (si!, asi de fuerte es el amor que entre como por sexta vez en mi vida a una iglesia!), sin saber que me esperaba una de las misas mas largas en la historia de ese templo. Hasta mi propia novia estaba con ganas de que terminara el asunto. En fin, una vez que termino las mil y una historias bíblicas, el trio de paganos (ella, una amiga y yo) no fuimos a un pub a conciliar ideas en acto de reco{g,c}imiento. Mi resfrio y la carga etílica de un “laguna azul” que fue el trago elejido de esa noche en el Bertone me jugaron una mala pasada, eran las 2 de la madrugada y ya mi novia y su amiga comenzaban a ponerse borrosas. Durante la tarde del Domingo, fuimos de paseo donde unos amigo-familiares de los papas de mi novia (¿suegros?). Debo tener mucha cara de “amigo de los perros” porque la tropa de chiquilines (dos del porte de un san bernardo) se me tiraban encima para languetearme y jugar. Me dejaron la ropa imposible, pero todos quedamos muy felices, ya que echaba de menos a mi regalon Bruno. Luego la odisea entretenida fue el viaje de regreso. Mi novia fue a dejarme al terminal de buses alrededor de las 18:30. Comenzamos a preguntar en las boleterias: “Pasajes a Concepción?”, “nada hasta mañana” nos contestaban los boleteros. Eso en una y otra linea de buses. La unica con recorridos aun disponibles eran los tradicionales Jota Be. Ni modo, vamos a ver. Una cola gigantesca me quito las ganas de irme esa tarde de regreso a Concepción. Asi que nos miramos y balbuceamos al mismo tiempo “Y si {me voy, te vas} mañana?”. Listo, solucion a todos los problemas. Me quedo un dia mas, niuna gana de hacer colas interminables a las 18 horas para irme a las 20 o 21, el viaje al campo, la cosecha (si, cosechamos de todo tipo de frutas!), y por ultimo las jugarretas con los chiquilines me dajaron agotado. Asi termino mi fin de semana. Deberían repetirse mas seguido. ¿Que tal unas cuatro semanas santas al año?.

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