La retrospección anual

La luz al final del túnel, el fin de una era, el nacimiento de una nueva vida.    

Esa parece ser la temática del reciente año. Es completamente diferente planear la vida cuando uno tiene un colchón, una red de seguridad bajo cada acción temeraria que realiza. Cuando aun los costos de oportunidad de cometer una terrible equivocación son bajos y por lo tanto aceptables y recuperables fácilmente.

Cuando pasa el tiempo y el cartón se ve finalmente a la vuelta de la esquina pareciera cambiar la actitud. Y es diferente porque, en mi caso, llego a esta meta como un hombre maduro, tal vez un poquito mucho. No es lo mismo terminar una carrera a los 22 que a los 30, créanmelo. Denme un poco de crédito y acepten esta opinión como verdadera.

No es que durante todo este tiempo haya sido un vago, no llegué a este punto porque así lo haya planeado. Llegue a este punto porque no creo en los puntos sin regreso, no creo en los destinos establecidos ni en la incapacidad de enmendar el camino recorrido. Y mis actos hablan por ello. Llegue a este punto viviendo vidas paralelas, cohesionando mundos, uniendo otras vidas.

Paseo del Ombligo, 3er año.

Está el que trabaja, el que se paga el pasaje y la chaparrita del “Pancito” cuando no puede almorzar en casa, al que sus compañeros miran como el adulto del grupo, algo lejano, que admiran por una parte, pero desprecian la posibilidad siquiera de llegar a mi edad viviendo mi situación. El que habla distinto, el que pronuncia letras que ellos no conocen, el del tono mas profundo y calmado, con dichos y muletillas desconocidas en su léxico, ajenos a sus fiestas, reventones y cahuines aparentemente huecos y adolescentes.

 Andrés y Monica

Está el pendejo de siempre, el que sus más viejos amigos pueden mirar con condescendencia sin sentirse culpables. El más joven del grupo, siempre el más chico, el enano, inocente e irresponsable. El que habla como “lolo”, el mas “hip” de todos, que aun se viste en el rincón más juvenil de Zara, que no sabe lo que es un Dockers ni se imagina la vida con menos de 5 pares de zapatillas. El que se da los lujos de irresponsabilidad en la vida que ellos no pueden darse hoy, aunque se los hayan dado varios de ellos en el pasado. No hoy. Hoy son adultos casados, con hijos muchos de ellos, con hipotecas a su nombre y cuentas de colegios cada mes. Con viajes en su pasaporte e historias en lugares que solo se llega en auto.

GNOME Chile

Y está el que el lector probablemente más conoce. El tecnologizado nerd. El hambriento de bits y de informacion, el que figura(ba) en listas, sitios y chats. El que sus amigos son tan nerds como él y les importa, a la mayoría representativa, un rábano el cartón mientras muestre cuantas neuronas tiene, único requisito de admisión. Los eternos adolescentes treinteañeros de la mano con los viejos de veintipocos. Los creativos incomprendidos y disfuncionales que desconocen mi otro yo.

Qué tan disfuncional puede uno forjar su personalidad viviendo en esta dicotomía constante de vida. Solo yo lo sé.

En el día a día este malabarismo a tres bolas es fácil de mantener. Juntos pero no revueltos revolotean alrededor de mi vida.

Pero en días como hoy es cuando el malabarismo comienza con sus problemas técnicos. Cuando se me quieren juntar y me requieren unos y otros, cuando se me confunde quien conoce a quien y se ofrecen celebraciones por doquier, ya que claramente no se cumplen 30 todos los días.

Hoy en día la vida da vueltas y los planes se hacen realidad, y se hacen realidad con un distinto peso a como se hacían realidad cuando tuve 22. Los planes de que trabajar y con quien, de donde vivir y con quien. Nada está escrito a fuego, pero es diferente vivir este proceso como lo viví hace casi 8 años cursando ramos de noveno semestre, a como lo es hoy en día cursar similares ramos de, una vez más, noveno semestre. Eso hace entretenida la vida. Es como leer un libro, en que tu imaginación vuela de distintas formas cada vez que lo lees, representando la vida que experimentas en el momento en que lo lees.

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Pasar por lo mismo 8 años después es leer otro libro, mi imaginación vuela distinto hoy a como lo hizo hace uf! … tantos años atrás. La experiencias que acumulé en el intertanto me hicieron una muy diferente persona. Aunque mi novia se rehuse a creerlo, mis viejos amigos pueden dar fe de mi diametral y radical transformación por la que he experimentado a través de los años.

¿Demasiados? Tal vez. Pero nunca me he arrepentido un segundo siquiera de las decisiones que me han traído a este maravilloso momento que estoy viviendo. Ni uno.

96 horas hábiles son 3 semanas

Esa es la posición de Movistar (no link, no pienso regalarles un page view). 24 horas hábiles no es un día, son tres. ¿Por qué?, porque solo trabajan 8 horas al día.

Actualización 1 (sobre “las 96 horas”)

Actualización 2 (sobre “lo llamamos en 48 horas, cuando este ticket de soporte se autocierre”)

Actualización 3 (sobre “se lo tenemos hasta el fondo, ahora sientese y disfrute a la sombrita mientras lo llamamos”)

El martes 19 recién pasado realicé una compra online en la tienda virtual de Movistar Chile (sin link otra vez) por un nuevo celular para reemplazar mi viejo trasto. Obviamente antes de realizar la compra leí las condiciones de venta y en ella indicaban que tras realizarse la transacción, esta estaría en mi domicilio reportado 96 horas hábiles si todos los datos fuesen reportados correctamente.

Según condiciones legales de venta:

ENTREGA DEL PEDIDO

Una vez confirmada y validada la forma de pago, el pedido pasará a ser entregado en la dirección especificada por el cliente en el momento de la compra, en un plazo aproximado de 48 horas para la Región Metropolitana y 96 horas para el resto de las regiones, siempre que todos los datos suministrados sean correctos. A este respecto, el cliente deberá confirmar que los datos facilitados en el pedido son correctos o, si por el contrario, deben ser rectificados. No se entregarán pedidos a casillas de Correos. No se hacen entregas los días sábados, domingos y festivos.

El domicilio de entrega de los productos adquiridos deberá estar ubicado en territorio nacional (Chile).

Tras lo cual asumí que si compraba el día martes a las 10 de la noche, las 96 horas hábiles se cumplirían a más tardar el día lunes (ya que no cuentan sábado ni domingo)

Miércoles en la mañana, una muy atenta ejecutiva me llama a mi casa para confirmar la compra del celular, así como la dirección de mi domicilio y alguna información extra que quisiera reportar. Como siempre tienen problemas en Chiguayante para encontrar las direcciones, les entregue incluso señales físicas para que no tuviesen excusa de que no me encontraron, al igual que los horarios en que habría gente en casa a todo evento los siguientes 6 días (que confianza les tengo …). Ante esto, la atenta ejecutiva tomó mis datos y se despidió informandome que la entrega sería vía prosegur, que tenían tres oportunidades obligatorias para entregar el equipo y que este llegaría a más tardar hoy lunes (o sea para ella 96 horas son 4 días)

Pues adivinen, es lunes, me quedé en casa y no fui a estudiar a la Universidad tan solo para recibir a Prosegur y mi equipo a días de pruebas y exámenes finales, por lo que mi costo de oportunidad es altísimo, pero confiando en la entrega me quedé.

Dos de la tarde, entro al sitio web para ver la forma en la cual contactarme con ellos y me encuentro que en la tienda virtual no hay ningún enlace siquiera a alguna forma de contacto para siquiera realizar consultas. Así que utilicé el enlace de “Reclamos” que existe en mi actual cuenta de Movistar por el celular que actualmente ya tengo. Si no tuviera, estaría en el limbo aun esperando.

Dos y veinte de la tarde, envío un correo a Movistar te responde consultando por la situación de mi equipo y si este sería entregado hoy.

Tres de la tarde recibo la respuesta indicándome que “las 96 horas se miden en horas de oficina, por lo cual mi equipo está planificado a ser despachado para el día 4 de JULIO!”

Tres y cinco de la tarde, envío una respuesta con mi preocupación por el mal entendido, dado que para mí, 24 horas habiles coresponden a un día hábil de trabajo y no tres días. Seguido a esto solicito un número de telefono u oficina a la cual expresar mis molestias en forma personal y que me indique el método para revocar la compra que (en esto sí que no se atrasan ni un día) ya esta cancelada en la tarjeta de crédito.

Tres y veinticinco recibo contrarespuesta en que me informan que están solucionando el entuerto internamente y que un ejecutivo se comunicará conmigo en las siguientes horas. Lo que para cualquiera que haya trabajado en un callcenter (me incluyo) sabe que es sinónimo de “espérate sentadito no más, ya lo tienes hasta dentro”. Sin completar mi solicitud de un teléfono u oficina en la cual escuchen mis descargos.

Seis de la tarde, envío otro correo insistiendo en que me brinden un numero telefónico u oficina a la cual dirigirme para expresar mi molestia y eliminar la orden de compra. Aun no hay respuesta. Ah! verdad!, lo olvidaba!, ellos solo trabajan en horario de oficina!

Van a ser las 7 de la tarde y adivinen. Pues sí, la llamada nunca ocurrió, perdí un día de estudio en la Universidad por nada, aun no me responden ni cuando va a estar el equipo en casa ni como puedo eliminar la orden de compra y me devuelvan mi dinero.

Actualización: Nuevo correo indicandome que aunque en el contrato no se estipula, las horas se contabilizan de 09:00 a 18:00 por lo tanto las 96 horas se estarían cumpliendo el 1 de Julio y que se ha traspasado mi caso a un supervisor (si, claro).

Mi respuesta: que si un destacado y carísimo abogado se da el trabajo de establecer estrictas condiciones de compraventa (en la que incluso enchufa la automática renuncia a derechos irrenunciables) para una gran multinacional, estas no son para ser interpretadas a la volátil gana de nadie. 96 horas son 4 días y no 4 semanas y punto. Solución inaceptable y le solicito por tercera vez que me indique un numero telefonico donde ANULAR la venta de ser necesario si se insiste en ello.

Actualización 2: Recibido correo en que mi caso “ha sido entregado a especialistas” que se contactarán mediante teléfono o este mismo medio (soporte web/correo) en un plazo no mayor a 48 horas.

Mi respuesta: Les solicito por quinta vez consecutiva un numero telefónico al cual comunicarme y anular la venta por incumplmiento de contrato si se continúa insistiendo en alargar el periodo de entrega.

Actualización 3: Tercera y al parecer final.

«Junto con saludar muy cordialmente y de acuerdo a lo solicitado por usted informamos que, como nuestro servicio no posee servicios de ventas, sugerimos que la anulación de la venta la realice cuando un ejecutivo de adquisiciones se contacte con usted, y así poder dejar sin proceso el despacho del equipo que había solicitado a través de la web.»

Sinónimo de “ya lo tiene hasta dentro y nos importa un rábano violar las leyes vigentes en el país” y la razón por la cual tras cinco e-mails nunca me dieron un teléfono de contacto para recabar más información sobre el despacho.

Las empresas en Chile la llevan en atención al público.