96 horas hábiles son 3 semanas

Esa es la posición de Movistar (no link, no pienso regalarles un page view). 24 horas hábiles no es un día, son tres. ¿Por qué?, porque solo trabajan 8 horas al día.

Actualización 1 (sobre “las 96 horas”)

Actualización 2 (sobre “lo llamamos en 48 horas, cuando este ticket de soporte se autocierre”)

Actualización 3 (sobre “se lo tenemos hasta el fondo, ahora sientese y disfrute a la sombrita mientras lo llamamos”)

El martes 19 recién pasado realicé una compra online en la tienda virtual de Movistar Chile (sin link otra vez) por un nuevo celular para reemplazar mi viejo trasto. Obviamente antes de realizar la compra leí las condiciones de venta y en ella indicaban que tras realizarse la transacción, esta estaría en mi domicilio reportado 96 horas hábiles si todos los datos fuesen reportados correctamente.

Según condiciones legales de venta:

ENTREGA DEL PEDIDO

Una vez confirmada y validada la forma de pago, el pedido pasará a ser entregado en la dirección especificada por el cliente en el momento de la compra, en un plazo aproximado de 48 horas para la Región Metropolitana y 96 horas para el resto de las regiones, siempre que todos los datos suministrados sean correctos. A este respecto, el cliente deberá confirmar que los datos facilitados en el pedido son correctos o, si por el contrario, deben ser rectificados. No se entregarán pedidos a casillas de Correos. No se hacen entregas los días sábados, domingos y festivos.

El domicilio de entrega de los productos adquiridos deberá estar ubicado en territorio nacional (Chile).

Tras lo cual asumí que si compraba el día martes a las 10 de la noche, las 96 horas hábiles se cumplirían a más tardar el día lunes (ya que no cuentan sábado ni domingo)

Miércoles en la mañana, una muy atenta ejecutiva me llama a mi casa para confirmar la compra del celular, así como la dirección de mi domicilio y alguna información extra que quisiera reportar. Como siempre tienen problemas en Chiguayante para encontrar las direcciones, les entregue incluso señales físicas para que no tuviesen excusa de que no me encontraron, al igual que los horarios en que habría gente en casa a todo evento los siguientes 6 días (que confianza les tengo …). Ante esto, la atenta ejecutiva tomó mis datos y se despidió informandome que la entrega sería vía prosegur, que tenían tres oportunidades obligatorias para entregar el equipo y que este llegaría a más tardar hoy lunes (o sea para ella 96 horas son 4 días)

Pues adivinen, es lunes, me quedé en casa y no fui a estudiar a la Universidad tan solo para recibir a Prosegur y mi equipo a días de pruebas y exámenes finales, por lo que mi costo de oportunidad es altísimo, pero confiando en la entrega me quedé.

Dos de la tarde, entro al sitio web para ver la forma en la cual contactarme con ellos y me encuentro que en la tienda virtual no hay ningún enlace siquiera a alguna forma de contacto para siquiera realizar consultas. Así que utilicé el enlace de “Reclamos” que existe en mi actual cuenta de Movistar por el celular que actualmente ya tengo. Si no tuviera, estaría en el limbo aun esperando.

Dos y veinte de la tarde, envío un correo a Movistar te responde consultando por la situación de mi equipo y si este sería entregado hoy.

Tres de la tarde recibo la respuesta indicándome que “las 96 horas se miden en horas de oficina, por lo cual mi equipo está planificado a ser despachado para el día 4 de JULIO!”

Tres y cinco de la tarde, envío una respuesta con mi preocupación por el mal entendido, dado que para mí, 24 horas habiles coresponden a un día hábil de trabajo y no tres días. Seguido a esto solicito un número de telefono u oficina a la cual expresar mis molestias en forma personal y que me indique el método para revocar la compra que (en esto sí que no se atrasan ni un día) ya esta cancelada en la tarjeta de crédito.

Tres y veinticinco recibo contrarespuesta en que me informan que están solucionando el entuerto internamente y que un ejecutivo se comunicará conmigo en las siguientes horas. Lo que para cualquiera que haya trabajado en un callcenter (me incluyo) sabe que es sinónimo de “espérate sentadito no más, ya lo tienes hasta dentro”. Sin completar mi solicitud de un teléfono u oficina en la cual escuchen mis descargos.

Seis de la tarde, envío otro correo insistiendo en que me brinden un numero telefónico u oficina a la cual dirigirme para expresar mi molestia y eliminar la orden de compra. Aun no hay respuesta. Ah! verdad!, lo olvidaba!, ellos solo trabajan en horario de oficina!

Van a ser las 7 de la tarde y adivinen. Pues sí, la llamada nunca ocurrió, perdí un día de estudio en la Universidad por nada, aun no me responden ni cuando va a estar el equipo en casa ni como puedo eliminar la orden de compra y me devuelvan mi dinero.

Actualización: Nuevo correo indicandome que aunque en el contrato no se estipula, las horas se contabilizan de 09:00 a 18:00 por lo tanto las 96 horas se estarían cumpliendo el 1 de Julio y que se ha traspasado mi caso a un supervisor (si, claro).

Mi respuesta: que si un destacado y carísimo abogado se da el trabajo de establecer estrictas condiciones de compraventa (en la que incluso enchufa la automática renuncia a derechos irrenunciables) para una gran multinacional, estas no son para ser interpretadas a la volátil gana de nadie. 96 horas son 4 días y no 4 semanas y punto. Solución inaceptable y le solicito por tercera vez que me indique un numero telefonico donde ANULAR la venta de ser necesario si se insiste en ello.

Actualización 2: Recibido correo en que mi caso “ha sido entregado a especialistas” que se contactarán mediante teléfono o este mismo medio (soporte web/correo) en un plazo no mayor a 48 horas.

Mi respuesta: Les solicito por quinta vez consecutiva un numero telefónico al cual comunicarme y anular la venta por incumplmiento de contrato si se continúa insistiendo en alargar el periodo de entrega.

Actualización 3: Tercera y al parecer final.

«Junto con saludar muy cordialmente y de acuerdo a lo solicitado por usted informamos que, como nuestro servicio no posee servicios de ventas, sugerimos que la anulación de la venta la realice cuando un ejecutivo de adquisiciones se contacte con usted, y así poder dejar sin proceso el despacho del equipo que había solicitado a través de la web.»

Sinónimo de “ya lo tiene hasta dentro y nos importa un rábano violar las leyes vigentes en el país” y la razón por la cual tras cinco e-mails nunca me dieron un teléfono de contacto para recabar más información sobre el despacho.

Las empresas en Chile la llevan en atención al público.

Rajazos

No, no me rajé en los certámenes, me raje simplemente por la vida.

Esta última semana ha sido recurrente los «me rajé» en mi vocabulario, y a continuación explico por qué.

Corría el fin de semana, no viajé a Santiago ya que tanto Andrea como yo teníamos bastante que estudiar, hacer y era el día de la madre, por lo que mi viaje planificado no se concretó y me quedé en casa. ¿Qué tiene que ver?, que suelo volver en el tren nocturno de las 22:45, ese mismo que chocó con una camioneta ese mismo domingo en el que suelo volver. Probablemente ni se hayan dado mucho cuenta la gente de lo que pasó, y de seguro la culpa no es del guardavía que no les anticipó la cercanía de un tren (y a continuación dejare claro enfáticamente el porqué). Primer evento de la semana.

Si no me vuelvo en tren, lo hago en Tur Bus, ese mismo que se desbarrancó anoche en el puente sobre el río Tinguiririca, costando la vida de 24 personas. Claro, suelo viajar en Salón Cama, quienes son bastante mas precavidos de las reglas de tránsito que el salon clásico. Es como algo ridículamente cultural, si pago más, tengo derecho a que me cuiden, si pago poco, llévenme como animalito a como de lugar a mi destino. Segundo evento de la semana.

Y hoy, saliendo a última hora a clases temprano en la mañana, subo a una micro con micrero con cara de avispado. Apenas cuatro personas íbamos en el microbus, tres señoras dicharacheras delante, yo casi al final, ya que llevaba tremendo bolso a causa de mi muda de ropa formal para mi presentación de Inglés. Yo, escuchando el podcast de Terapia Chilensis como de costumbre, esta vez re-mamándome la discusión del lunes que ya había escuchado, concentrado y autodándome mis opiniones al respecto cuando en el cruce ferroviario de Chiguayante escucho un grito desconsolado de vieja histérica «¡Ay!, Apúrese, Apúrese, por favor!», el chofer frena asustado por los gritos y luego al entender el porqué, acelera. Sin comprender me doy vuelta hacia la ventana y veo dirigiéndose hacia mi y a no más de 20 metros el Biotren hacia Concepción literalmente «hecho una corneta». Si rozó la cola de la micro a 30 centímetros fue demasiado, sentí la presión del desplazamiento de aire que provoca el tren en la cola de la micro a medio metro de mi espalda. Tercer evento de la semana, esta vez parecía ser la vencida, a menos de un metro de muerte segura.

Una viejita del campo me diría ¡Le echaron un mal mijito!

Y después del bajón adrenalínico que me vino, las viejas decían «pare chofer, para ir a alegarles a estos guardavías». ¿Que acaso la ley no exije detenerse, mirar hacia ambos lados y cruzar con suma cautela una línea ferroviaria?. Yo quise descuartizar al micrero de cara de avispado, pero creo que la cara deformada de pánico que tenía era suficiente. No tomó ni un solo pasajero más hasta me bajé en Concepción.

Y de los clichés de que «vi pasar mi vida ante mis ojos», mis polainas. Lo único que pensé en ese cuarto de segundo fue como mierda salto lo más rápido posible de entre estas sillas plásticas.

A vuelta a casa llego al paradero de Tribunales y con quien me encuentro. Con mi amigo micrero de cara avispada. Lo miré, me reconoció y preferí tomar la micro que venía atrás.

Y para finalizar (hasta ahora) a 6 cuadras de mi casa frente a una escuela, tránsito cortado, acababan de atropellar a alguien. Y en casa, el automático de la conexión eléctrica había saltado tal vez por un corto circuito, mi vida esta entrete.

Un gringo diría que mi semana ha sido «eventful».

Anticlínica Socrática

Cristian va a estar dictando una «Anticlínica» de guitarra el proximo 22 de Noviembre en el auditorio Arturo Medina de la Corporación Sinfónica de Concepción (San Martín 1107) a las 19:30 y la entrada es liberada.

Soco

También aprovechara los 15 minutos de fama para mostrar su Demo 270205 a los presentes guitarreros. La «Anticlínica Socrática» se viene con todo.

Dicho sea de paso, Cristian ha liberado su discografía bajo licencia libre Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivadas 2.0 Chile.