Murió mi guitarra

Nexu, 2004-2006. Q.E.P.D.

No había tenido ni el tiempo de llorarla. Hace un par de semanas, sucedió. Descolgué mi guitarra de su atril y sentí un suave sonido, un «crack». La miro y tenia una cuerda, la tercera, suelta por lo que supuse que tal vez habría dejado mal ajustada la cuerda en su puente en el último cambio de juego, hacía menos de una semana. Intento ajustarla y ahí noto el problema, el string lock block no ajustaba, estaba roto el saddle.

Bridge Diagram

El saddle es una pieza ajustable que consta de dos partes móviles. Encierra el string lock block permitiendo el cambio de ángulo que provoca la microafinacion y ajusta la cuerda al puente de forma de acortar su largo y mantenerlo en sincronía con el espaciado de los trastes. Pues la pieza cromada que encierra este lock block y que se engancha en el saddle y que le permite ese cambio de ángulo se quebró, y siendo un puente flotante una cuerda menos implica 14.7 libras (6,67 Kg) menos de tensión por lo que la guitarra queda inusable, ya que la tensión de los resortes en la parte de atrás no es contrarrestado completamente por la tensión de las cuerda, quedando el puente hundido en su cavidad.

Y viviendo en Chile, ¿dónde demonios encuentro una pieza tan extraña (el saddle) o siquiera un puente completo de reemplazo (o uno que le ajuste al tamaño del Edge Pro II, ya que el Edge Pro no cabe), ah?

¿Alguien tiene alguna recomendación de donde podría encontrar dicha pieza (o el puente Edge Pro II completo)?

Update : Gracias a mi buen amigo Miguel, ya conozco el detalle de la parte exacta que necesito. Se trata del Edge Pro II Saddle Unit Model No. 2EL2-C2C (Chrome).

2EL2-C2C_1M_01

Mas info en la página de Ibanez.

La ridícula censura de VTR, no más Adult Swim

Con grandes aspavientos la empresa de cable VTR anunció el año pasado su mediana madurez cultural al comenzar a transmitir la programación nocturna del canal Cartoon Network, con orientacion para adultos, Adult Swim. De entradita con problemas ya que decidió cercenar la transmisión original en el canal, transladándolo al canal 64 de forma extraordinaria y dejando desde entonces cada uno de los viernes, sábados y domingos la misma programación envasada a Billy y Mandy con su famoso Marinerito de Chocolate mientras durara la transmisión original de CN.
adult swim
Como si esta ridícula censura inicial (qué padre responsable deja ver a sus hijos CN más allá de la media noche?), desde el día de ayer que decidió finalmente cancelar definitivamente las transmisiones de dicho canal.

Ayer estaba esperando con ansias, como cada fin de semana, la programación de Adult Swim en el canal 64 y nada. Hasta que comenzó una película PPV en su lugar. Hoy, nuevamente lo mismo, por lo que decidí llamar para hacer la consulta de si era esto pasajero o definitivo. La respuesta de mi asistente al teléfono (después de esperar cerca de 10 minutos la musiquita de espera) fue tajante: «Se decidió cancelar la transmisión de Adult Swim definitivamente», «Y cuál sería la razon?» fue mi siguiente pregunta, «Porque la empresa no cree conveniente continuar con aquella programación» fue la siguiente respuesta. Mi siguiente comentario fue «Anota mi numero de carnet, mi nombre y procede a escribir lo siguiente en el registro de reclamos» ante lo cual desaté mi verborrea, enojo, molestia y desilusión.

¿Con qué derecho una empresa retransmisora censura y cercena transmisiones de canales por los cuales estoy pagando?. De los pocos canales de entretención liviana de que disfruto los fines de semana, Adult Swim estaba a la cabeza. Qué solución me queda? Cambiarme a otra empresa que no tenga su cabeza metido en el trasero. Supongo que Directv no tiene estas malas costumbres del papismo superior al Papa en el cual tan a menudo caen los chilenos y sus empresas.

Por largo tiempo defendí a la empresa de insultos baratos, soy cliente desde el año 2000, pero situaciones como esta realmente hacen que den ganas de gritarles en su cara varios insultos.

Más acerca de esto con solo buscar por «vtr censura adult swim» con opiniones interesantes.

Rajazos

No, no me rajé en los certámenes, me raje simplemente por la vida.

Esta última semana ha sido recurrente los «me rajé» en mi vocabulario, y a continuación explico por qué.

Corría el fin de semana, no viajé a Santiago ya que tanto Andrea como yo teníamos bastante que estudiar, hacer y era el día de la madre, por lo que mi viaje planificado no se concretó y me quedé en casa. ¿Qué tiene que ver?, que suelo volver en el tren nocturno de las 22:45, ese mismo que chocó con una camioneta ese mismo domingo en el que suelo volver. Probablemente ni se hayan dado mucho cuenta la gente de lo que pasó, y de seguro la culpa no es del guardavía que no les anticipó la cercanía de un tren (y a continuación dejare claro enfáticamente el porqué). Primer evento de la semana.

Si no me vuelvo en tren, lo hago en Tur Bus, ese mismo que se desbarrancó anoche en el puente sobre el río Tinguiririca, costando la vida de 24 personas. Claro, suelo viajar en Salón Cama, quienes son bastante mas precavidos de las reglas de tránsito que el salon clásico. Es como algo ridículamente cultural, si pago más, tengo derecho a que me cuiden, si pago poco, llévenme como animalito a como de lugar a mi destino. Segundo evento de la semana.

Y hoy, saliendo a última hora a clases temprano en la mañana, subo a una micro con micrero con cara de avispado. Apenas cuatro personas íbamos en el microbus, tres señoras dicharacheras delante, yo casi al final, ya que llevaba tremendo bolso a causa de mi muda de ropa formal para mi presentación de Inglés. Yo, escuchando el podcast de Terapia Chilensis como de costumbre, esta vez re-mamándome la discusión del lunes que ya había escuchado, concentrado y autodándome mis opiniones al respecto cuando en el cruce ferroviario de Chiguayante escucho un grito desconsolado de vieja histérica «¡Ay!, Apúrese, Apúrese, por favor!», el chofer frena asustado por los gritos y luego al entender el porqué, acelera. Sin comprender me doy vuelta hacia la ventana y veo dirigiéndose hacia mi y a no más de 20 metros el Biotren hacia Concepción literalmente «hecho una corneta». Si rozó la cola de la micro a 30 centímetros fue demasiado, sentí la presión del desplazamiento de aire que provoca el tren en la cola de la micro a medio metro de mi espalda. Tercer evento de la semana, esta vez parecía ser la vencida, a menos de un metro de muerte segura.

Una viejita del campo me diría ¡Le echaron un mal mijito!

Y después del bajón adrenalínico que me vino, las viejas decían «pare chofer, para ir a alegarles a estos guardavías». ¿Que acaso la ley no exije detenerse, mirar hacia ambos lados y cruzar con suma cautela una línea ferroviaria?. Yo quise descuartizar al micrero de cara de avispado, pero creo que la cara deformada de pánico que tenía era suficiente. No tomó ni un solo pasajero más hasta me bajé en Concepción.

Y de los clichés de que «vi pasar mi vida ante mis ojos», mis polainas. Lo único que pensé en ese cuarto de segundo fue como mierda salto lo más rápido posible de entre estas sillas plásticas.

A vuelta a casa llego al paradero de Tribunales y con quien me encuentro. Con mi amigo micrero de cara avispada. Lo miré, me reconoció y preferí tomar la micro que venía atrás.

Y para finalizar (hasta ahora) a 6 cuadras de mi casa frente a una escuela, tránsito cortado, acababan de atropellar a alguien. Y en casa, el automático de la conexión eléctrica había saltado tal vez por un corto circuito, mi vida esta entrete.

Un gringo diría que mi semana ha sido «eventful».