Meet the Monos

Día sano. Con mi señor padre en la mañana jugando con maderos (la reconstrucción de la casa sigue en pie) y en la tarde salir con Basilio que estaba aburridísimo con su modem adsl a medio morir saltando.

«Hola, estoy abajo de tu departamento», «ya pos, sube», «no!, vamos a dar un par de vueltas!». Y así lo hicimos, enfilamos a Lenga con cara de hambre y sed de playa. Nos pusimos al día (que vaya si hacía tiempo no nos veíamos), empresas que cierran, otras que abren, tanto que nos dieron ganas de abrir una y ser de los que abren y no cierran más; o de los que abren, la venden y se las tiran un buen rato antes de iterar.

Nos sentamos largo rato en la arena, escondidos tras una duna del viento que azotaba sin piedad mis chascas ya demasiado largas. Dia por medio me prometo podármelas, pero dia por medio tambien decido dejar mis greñas tranquilas. Conversaciones de nogocios van y vienen. Fue de esas en donde arreglamos el mundo. Bueno, nuestro mundo al menos, porque no había tanto tiempo para arreglarle la vida al resto. Por algo hay que partir, no?.

Y de pronto «Vamos al cine?». Al Plaza del Trébol a ver que había en cartelera y de pasadita, una Rich si el tiempo alcanza. Meet the Fockers en cartelera y en hora y media más, alcanza para una Rich. Pero no todo iba a ser tan perfecto: cola kilométrica y se cortó la electricidad. Vamos al Rich del centro entonces. NO! Cerrado!. Entonces donde uno puede comer una miserable fast-food en el centro: Mamut y sus ensaladas me tentaron. Allá fuimos y seguimos arreglándonos el planeta.

También de que fui de los giles que adivinaron lo que iba a pasar con Entel la semana recién pasada y aun así no puso los huevos en el canasto que correspondía. O mas bién, que no puso niun huevo por no tener los huevos (si, la plata y de los otros también).

Y Meet the Fockers, entretenida, lo que se espera de Ben Stiller, el rey de la comedia de verguenza ajena. Paré de contar las veces que me tapé la cara de pena por las cosas que le pasan al pobre. Nada complejo, tan solo una comedia ligera, sin pretenciones.

En Concepción

De retorno de unas improvisadas vacaciones con Andrea. Aprovechamos de caminar un montón, atravesar Santiago de lado a lado y perseguir al Toby que ya no hay caso que se quede quieto un día.

Santiago Sur Poniente

Aprovechamos de hacer una reunión codemonkey en Plaza Ñuñoa y por fin convencer con Pedro a Juan Carlos acerca de las bondades de inotify por sobre dnotify y las mil maravillas de DBUS.

Codemonkeys

Igual vamos a tener que comenzar a llevar lapices y muchas hojas a las reuniones, porque después de unas cuantos shops las ideas se van diluyendo.

Inhumanizandonos

Hace unos días, mientras viajaba en tren a Santiago, hubo un accidente. No acababamos de salir 100 metros de la estación de Curicó, cuando el tren frena. Nadie sabía el porqué y a los 5 minutos ya empezábamos a inquietarnos cuando un pasajero cruza por mi lado diciendo «atropellamos a alguien, acabo de ver un brazo para aca y una pierna hacia el otro lado…».

¿Cual fue la reaccion de todos, incluyendome?. ¡Maldición, nos vamos a atrasar horas!.

Curiosos

En menos tiempo aun, ya estaba lleno de curiosos, asistiendo a la entretención de ese aburrido martes. Vi llegar madres con hijos muy pequeños y otros no tanto a ver el espectáculo del descuartizamiento.

Sin embargo, mas adelante, cuando estaban ya timbrándonos los boletos por la garantía de retraso, un fuerte ruido bajo el piso y nuevamente el tren para. El asistente sale y mira bajo las ruedas y al volver nos dice «Era solo un gran perro» y todos tristes. Más tristes aun cuando un perrito sin sus piernas traseras en una improvisada silla de ruedas le ladraba a los carros.

Accidente

Ya una vez había conversado esto con un siquatra amigo. Podría pasar por al lado de alguien pasando penurias y no sentir urgencias, pero si veo un indefenso perrito sufriendo, las pesadillas me persiguen por mucho. Su respuesta fue bastante simple. Estamos acostumbrados ya a ver horrores en cada una de nuestras acciones, en cada noticia, que quedamos inmersos en un trauma post guerra, pero esta vez eterno.

Alguno ha pensado que para contar los muertos de Asia deberiamos llenar un par de veces el estadio nacional en un clásico del domingo hasta las banderas?.

¿Inhumanizandonos?.